Nuestra Historia

Todo empezó con un tambor. Y desde ahí, todo lo demás.

¿Quienes somos?

Alpa Kamaska en la cosmovisión de los incas se utilizaba para referirse al ser humano como «tierra viva» o «tierra con espíritu».

Representa la íntima conexión del ser humano con la naturaleza, siendo la misma tierra dotada de ánima y movimiento.

Elegimos este nombre porque sentimos que nuestro acompañamiento, a través de los instrumentos, encuentros, terapias y talleres, nos recuerdan la tierra viva que somos y el tejido de un sólo corazón que hacemos toda la humanidad. Mirar hacia dentro, habitar nuestro presente, traernos de vuelta al corazón, para caminar hacia nuestros propósitos con claridad y sostén en conexión con la Madre Tierra.

Somos María y Sergio, Gara y Senda son nuestros pequeños acompañantes y actualmente vivimos en Tenerife, Islas Canarias.

Venimos del mundo del movimiento, la consciencia corporal, la respiración  y compartimos el mismo amor por la artesanía, el sonido y la música.

Nos complementamos en nuestro acompañamiento aportando cada uno nuestra particular visión y las prácticas que hemos ido integrando en nuestros caminos de vida y que nos han ayudado a sanar y estar en este presente.

La cosmovisión y sabiduría ancestral de los pueblos originarios de américa (Abya Yala) nos inspiran y acompañan.

Nuestras formaciones y artes:

María: Licenciada en EF, quiromasaje, osteopatía craneosacral, yoga, maestría reiki, sanación uterina, sabiduría ancestral, herbolaria, temazcal.

Sergio: Graduado en EF, respiración consciente, watsu y terapias acuáticas.

Por el camino también hemos construido una familia, y eso ha dado al proyecto una dimensión diferente, más humana, más real, más nuestra.

Dos caminos distintos que se cruzan en el mismo lugar: crear, compartir y seguir aprendiendo.

María y sergio en Tenerife, Alpakamaska

El Origen

Nuestro primer tambor nació de forma natural.

Una intuición, una llamada interior, un latido.

Utilizando una piel de cabra y un bastidor de madera recuperado de una vieja criba, comenzó un camino de descubrimiento y creación  que hemos ido recorriendo desde entonces.

Aquel primer tambor sigue sonando, y con él, todo lo que comenzó.

Primer tambor Alpa Kamaska

El verdadero valor no está solo en lo que se crea,
sino en todo lo que sucede durante el proceso.

Compartir el proceso

Llegaron nuevas herramientas, nuevas maneras de trabajar la madera y también nuevas preguntas, aprendizajes y formas de crear.

Los talleres empezaron a abrir espacio a otras personas que también sentían el deseo de construir sus propios instrumentos y vivir el proceso desde dentro.

Poco a poco fueron apareciendo nuevos caminos: flautas nativas, tambores oceánicos, sonajas, abanicos, círculos, encuentros y experiencias compartidas alrededor de la artesanía, el sonido y la presencia.

Y mientras el proyecto evolucionaba, nosotros también lo hacíamos con él.

Tejiendo un tambor artesanal con las manos
Abrazo grupal en taller Alpa Kamaska

Seguir nuestro camino

Lo más importante no es solo el instrumento que una persona se lleva a casa.

Es el proceso vivido, el tiempo compartido, las conversaciones, el trabajo con las manos, el sonido, la posibilidad de parar, crear y conectar desde un lugar más presente y humano.

Por eso seguimos entendiendo cada taller y cada encuentro como un espacio abierto donde compartir, aprender y crear juntos desde la experiencia de cada persona.

¡¡¡Tejiendo tribu!!!

Seguimos aprendiendo, creando y compartiendo camino con cada persona que llega hasta aquí.