Nuestra Historia

Todo empezó con un tambor. Y desde ahí, todo lo demás.

¿Quienes somos?

Alpa Kamaska somos María y Sergio. Los dos venimos del mundo del movimiento y el cuerpo, somos graduados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte  y los dos compartimos el mismo amor por la artesanía, el sonido y la música.

María es además quiromasajista, profesora de yoga y facilitadora de temazcales. Trabaja desde el cuerpo, la energía y el acompañamiento con una sensibilidad especial para crear espacios de apertura y presencia.

Sergio se formó en trabajo acuático y respiración, y encontró en la madera y los instrumentos una forma de unir lo manual con lo esencial.

Por el camino también hemos construido una familia, y eso ha dado al proyecto una dimensión diferente, más humana, más real, más nuestra.

Dos caminos distintos que se cruzan en el mismo lugar: crear, compartir y seguir aprendiendo.

El Origen

Nuestro primer tambor nació de forma natural. Una intuición, una llamada interior, un latido.

Utilizando una piel de cabra y un bastidor de madera recuperado de una vieja criba, comenzó un camino de descubrimiento y creación  que hemos ido recorriendo desde entonces.

Aquel primer tambor sigue sonando, y con él, todo lo que comenzó.

A veces, el verdadero valor no está solo en lo que se crea,
sino en todo lo que sucede durante el proceso.

Compartir el proceso

Llegaron nuevas herramientas, nuevas maneras de trabajar la madera y también nuevas preguntas, aprendizajes y formas de crear.

Los talleres empezaron a abrir espacio a otras personas que también sentían el deseo de construir sus propios instrumentos y vivir el proceso desde dentro.

Poco a poco fueron apareciendo nuevos caminos: flautas nativas, tambores oceánicos, sonajas, abanicos, círculos, encuentros y experiencias compartidas alrededor de la artesanía, el sonido y la presencia.

Y mientras el proyecto evolucionaba, nosotros también lo hacíamos con él.

Seguir nuestro camino

Lo más importante no es solo el instrumento que una persona se lleva a casa.

Es el proceso vivido, el tiempo compartido, las conversaciones, el trabajo con las manos, el sonido, la posibilidad de parar, crear y conectar desde un lugar más presente y humano.

Por eso seguimos entendiendo cada taller y cada encuentro como un espacio abierto donde compartir, aprender y crear juntos desde la experiencia de cada persona.

Seguimos aprendiendo, creando y compartiendo camino con cada persona que llega hasta aquí.