Vida y cuidados del tambor chamánico

Tambor chamánico artesanal Alpa Kamaska

El tambor chamánico es un instrumento vivo: está hecho de materiales orgánicos que cambian constantemente con las condiciones de su entorno. Guarda algo de dónde, cuándo y cómo se construyó. Y como todo lo que está hecho con piel y madera natural, necesita algunos cuidados sencillos para acompañarte mucho tiempo.

La importancia de la Tensión

Construccion y tensado de tambor chamánico Alpa Kamaska

El tambor chamánico es, en esencia, una membrana (normalmente de piel) tensada sobre un marco que al ser golpeada vibra y produce su tono y timbre característicos. Pese a que este tema daría por sí solo para un artículo entero que llegará más adelante, conviene tener en cuenta, como punto de partida, que existen tres factores principales que determinan el tono del tambor, estos son: tensión de la piel, grosor de la piel y tamaño del bastidor.

Puesto que cuando el tambor está montado, el grosor de la piel y el tamaño del bastidor no varían, la tensión de la piel se convierte en la principal variable que afectará a su sonido. Para una misma piel, a mayor tensión el tono sube y el tambor produce un sonido más agudo, y a la inversa, a menor tensión el tono baja y el tambor suena más grave. Esta dinámica, a su vez, se ve influenciada por factores como la tensión inicial que le da el constructor al montar el tambor, la climatología del día en que se montó, el tipo de tejido utilizado y especialmente las condiciones de temperatura y humedad del momento en que se toca.

Como mencionamos al inicio, el tambor está hecho de madera y piel, materiales orgánicos sensibles a la humedad y la temperatura. Cuando la humedad ambiental es alta, tanto la piel como la madera absorben humedad. En el caso de la piel, esto hace que se vuelva más flexible, lo que se traduce en una pérdida de tensión: el tambor baja el tono. Al contrario, cuando la humedad es baja o hay algún elemento externo que tienda a evaporar la humedad, la piel cede humedad al ambiente y se vuelve más rígida y tensa, por lo que el tambor sube el tono.

La vida del tambor chamánico

El tambor nace con una tensión inicial que determina en buena medida el comportamiento de la piel a lo largo del tiempo.

A partir de ahí comienza su ciclo de vida y con él vienen los cambios, momentos de más tensión y momentos de menos tensión, ciclos que se repiten y van modificando la estructura interna de las fibras de la piel (colágeno) resultando en una tendencia a perder tensión con el paso del tiempo, algo así como lo que le pasa a un cinturón o zapato de cuero con el uso, que se va estirando.

Llega un punto en el que, en situaciones de alta humedad y baja temperatura, el tambor necesita ayuda para sonar bien. Por eso solemos ponerlo al sol o cerca de una fuente de calor suave unos minutos antes de tocarlo: el calor seca y tensa la piel.

Siguiendo esta tendencia, puede llegar un momento en que el tambor ya no se tense ni aplicando calor suave. Ahí habría llegado el fin del ciclo de vida de ese tambor. Pero no suele ser un final definitivo: por lo general se puede deshacer y retensar usando la misma piel.

Por tanto, cada tambor tiene su propio ciclo de vida que dependerá en gran medida de las variaciones y cambios a los que se exponga y, según la fase en la que se encuentre, puede necesitar algunos cuidados o atenciones.

Factores que afectan a la vida del tambor

Estos son los que más influyen, y lo que provocan:

Factor

Qué le pasa al tambor

Tensión inicial

Depende de cómo esté hecho el tambor: tipo de piel, tejido, tamaño, condiciones climáticas del día en que se tensó, secado inicial.

Humedad alta

La piel absorbe agua y el tambor se destensa.

Humedad baja

La piel cede agua y el tambor se tensa.

Humedad muy alta o contacto directo con agua

La piel puede arrugarse y favorecer la aparición de moho.

Humedad muy baja

La piel puede tensarse en exceso, e incluso rajarse.

Cambios bruscos de temperatura y humedad

Potencian (agravan) todos los efectos anteriores.

Madera del bastidor (aro)

En menor medida, también sufre cambios similares con la humedad y la temperatura.

Cómo guardarlo

  • Un lugar estable, lejos de radiadores, chimeneas o ventanas con sol directo.
  • Si tiene funda, mejor guardado con ella: protege de golpes y del polvo.
  • Evita apoyar cualquier peso en el tambor o guardarlo en sitios donde algo pueda aplastar la piel.
  • Si no lo vas a usar durante una temporada larga, no hace falta hacer nada especial: solo cuídale el lugar donde descansa.

Transporte

Para moverlo de un sitio a otro, la funda es tu mejor aliada. Si vas en coche, evita dejarlo horas en el maletero: es de los sitios donde más sufren los cambios de temperatura.

Si viajas en avión, mejor como equipaje de mano si el tamaño lo permite. La bodega tiene cambios de presión y temperatura más agresivos.

Funda para tambor chamánico Alpa Kamaska

Situaciones a evitar

  • Dejarlo a la intemperie: Es muy común, después o antes de tocar, dejar el tambor apoyado en algún lugar que puede parecer apropiado en ese momento, pero que con el paso de los minutos u horas puede quedar expuesto al sol o, tras la puesta de sol, convertirse en un punto de mucha humedad. Por eso, lo más recomendable es tener el tambor guardado en una funda siempre que no se esté tocando.
  • Colgarlo en la pared: Pese a que a buena parte de nosotros nos gusta cómo luce el tambor colgado en la pared, este quizás no sea el mejor lugar para dejar el tambor por periodos largos de tiempo o simplemente mientras no lo tocamos. Las paredes pueden ser superficies húmedas o muy expuestas a condiciones cambiantes por lo que, según la pared, puede ser una buena idea evitar colocarlo ahí.
  • Dejarlo en el coche: El calor de un coche expuesto al sol en verano puede ser muy alto, al igual que el frío y la humedad en una noche de invierno. Por ello deberíamos evitar en la medida de lo posible dejar el tambor ahí.

Tambor y Temazcal

Desde un punto de vista meramente técnico, las condiciones de calor y humedad muy elevadas que se producen en el interior del Inipi durante la celebración de un Temazcal son opuestas a las óptimas para el cuidado y la “buena salud” de los tambores hechos con madera y piel. Por lo general, cuando un tambor de estas características se introduce dentro de un Temazcal, acaba, antes o después, por perder su tensión, produciendo un sonido “fofo” y “opaco”. La práctica habitual en este caso es sacar el tambor entre puerta y puerta para ponerlo cerca del fuego ya que así se calienta y se seca, recuperando tensión y sonido. Pero estos cambios tan bruscos, en los que tanto piel como madera absorben y ceden humedad muy rápidamente, pueden ser una especie de tortura para nuestro tambor.

Desde Alpa Kamaska pensamos que los tambores han de ser ante todo para tocarlos. Por eso, cuando alguien siente que quiere tocar su tambor dentro de un temazcal, solemos animarle a hacerlo, pero siempre tratando de hacer consciente a la persona de que seguramente esté reduciendo en buena medida el ciclo vital del tambor, y de que, según el tipo de tambor que sea, puede que no esté en condiciones de sonar dentro del temazcal durante mucho tiempo.

Se podría decir que, aunque podamos tocar casi cualquier tambor dentro de un temazcal, hay tambores más adecuados que otros para este uso. Tipo de piel, tejido que se use, tamaño, grosor, tensión, etc., son factores muy importantes para que un tambor sea mas adecuado para temazcal que otro, pero esto lo veremos más en detalle en otro artículo.

Tambor en fuego de Temazcal Alpa Kamaska

En resumen

Cuidar un tambor chamánico no requiere mucha técnica: se trata más bien de tratarlo como lo que es, algo vivo y sensible al entorno, igual que tú. Con un poco de sentido común (evitar extremos de humedad, calor y golpes), te va a acompañar durante mucho tiempo.

Si tienes dudas sobre el cuidado de tu tambor en concreto, escríbenos. Cada instrumento es distinto y a veces ayuda más una respuesta concreta que una norma general.

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