Cómo elegir tu flauta nativa americana

Tres flautas nativas americanas artesanales de Alpa Kamaska, dos simples y una doble

Hablamos de flauta nativa americana para referirnos a las flautas tradicionales de dos cámaras provenientes de los pueblos indígenas de Norteamérica. Antes de nada, nos gustaría aclarar que, pese a que las flautas que hacemos nosotros están basadas en este tipo de construcción, no serían, estrictamente hablando, flautas nativas americanas, sino que están inspiradas en ellas, puesto que las fabricamos en España personas sin ascendencia nativoamericana. Creemos importante hacer esta aclaración por respeto a los pueblos indígenas y a sus tradiciones. El hecho de que nos refiramos a ellas con su nombre más común es por motivos prácticos, sin ningún ánimo de apropiarnos de dicho término como nuestro y confiando en que así podamos contribuir en alguna medida a honrar este instrumento y la tradición de la que proviene.

La flauta nativa americana es un instrumento sencillo pero profundo, de ejecución intuitiva y sonido cálido. Invita, casi desde el primer momento, a la improvisación, a conectar con “eso” que todos buscamos. Por este motivo, puede ser una gran herramienta para la introspección, pero también para ofrecer a otros aquello que todos llevamos dentro.

Pueden existir tantas flautas como necesidades diferentes, así que conviene saber identificarlas para encontrar la flauta que mejor se adapte a ti: a tus manos y a tu forma de respirar. Por eso, después de unas nociones básicas, empezamos por ti y luego hablamos de la flauta.

En pocas palabras: para elegir tu flauta nativa americana, empieza por ti (tus manos, tu forma de respirar y para qué la quieres) y después mira la flauta: tonalidad, 5 o 6 agujeros, simple o doble, material y acabado. Si es tu primera flauta, una flauta media (entre Fa4 y La4), simple, de 6 agujeros y afinada a 440 Hz suele ser un buen punto de partida. Si tienes las manos pequeñas o la quieres para viajar, una aguda de 5 agujeros es una puerta de entrada igual de buena.

Lo básico: tonalidad y tamaño

Qué es la tonalidad

La tonalidad te dice en qué nota está construida la flauta. Normalmente la definimos por su nota más grave, la que suena cuando soplamos con todos los agujeros tapados. Esta nota suele ser la raíz de la escala que reproduce la flauta: una flauta en La menor, por ejemplo, tiene el La como nota base. Es fácil de comprobar: basta con tocarla delante de un afinador.

Tamaño y tonalidad

El tamaño y la tonalidad de una flauta están muy relacionados, pero no son exactamente lo mismo, y conviene entender por qué.

¿De qué depende esa nota? Sobre todo de la cámara de sonido, la parte de la flauta que va desde el tabique, justo bajo la ventana donde nace el sonido, hasta el final. Cuanto más larga es esa cámara, más grave suena la flauta. Pero no es lo único que cuenta: el diámetro interior también influye. Con la misma longitud, una flauta más ancha suena algo más grave que una más estrecha. Por eso, entre tonalidades cercanas, una flauta más grave no tiene por qué ser más larga que otra más aguda.

La flauta nativa americana por dentro

Además, el aire que vibra dentro de la flauta se comporta como si el tubo fuera un poco más largo de lo que mide. A esa medida se le llama longitud acústica. Es algo mayor que la cámara de sonido y es la que define de verdad la tonalidad.

La cámara de sonido tampoco es toda la flauta. Por delante están la embocadura, la cámara de aire lento, la rampa y el canal de aire, y su longitud cambia de un artesano a otro, e incluso de una flauta a otra. Una flauta puede ser más larga simplemente porque tiene una cámara de aire lento más larga, sin que eso la haga más grave.

Algo parecido ocurre con los agujeros de dirección, unos agujeros cerca del pie que llevan algunas flautas. Cuando están, el sonido «termina» ahí, y el tramo de madera que queda por debajo alarga la flauta sin hacerla más grave. Nosotros no solemos hacerlos, pero conviene saberlo si comparas flautas de distintos artesanos.

Aun así, como regla general se cumple: cuanto más larga es la flauta, más grave suena. Las excepciones aparecen sobre todo entre tonalidades próximas. Entre una flauta en Do4 y otra en Mi5 no hay duda: la grave es mucho más larga.

Graves, medias y agudas

A lo largo del artículo vamos a hablar de flautas graves, medias y agudas. Para que nos entendamos desde el principio, así es como solemos agruparlas en Alpa Kamaska:

Tipo

Tonalidades habituales

Tamaño

Agujeros (lo que solemos hacer)

Graves

Mi4 y más graves (Re4, Do4…)

Las más largas

6

Medias

De Fa4 a La4 (Fa4, Fa#4, Sol4, Sol#4, La4)

Intermedias

6

Agudas

De La#4 en adelante (Si4, Do5, Re5, Mi5…)

Las más pequeñas

5

El número que acompaña a cada nota indica la octava. Como referencia, el La4 es el La central del piano, el de 440 Hz.

Esta clasificación es solo una forma de ordenarlas, no una norma. Los límites son relativos y otros artesanos pueden agruparlas de otra manera. Por ejemplo, Flutopedia, una de las referencias más completas sobre la flauta nativa, considera de rango medio toda la octava que va del Do4 al Si4. Lo importante es la idea de fondo: por lo general, cuanto más grave es una flauta, más larga es, y cuanto más aguda, más pequeña.

Más allá de lo técnico, cada registro tiene su carácter. Las graves suenan profundas y envolventes. Las medias, cálidas y equilibradas. Las agudas, brillantes, ligeras y muy expresivas.

Cosas a tener en cuenta antes de elegir

Antes de mirar la flauta, conviene mirarte a ti. Hay cosas que no dependen de la flauta sino de tu cuerpo y de tu recorrido, y que van a influir en lo cómoda que te resulte tocarla.

Tus manos

En las flautas graves los agujeros están más separados, porque la flauta es más larga. Con manos pequeñas o dedos cortos puede costar taparlos bien, y si un agujero no queda bien tapado, la nota no sale limpia. En las agudas pasa lo contrario: los agujeros están más juntos y son más fáciles de cubrir. Si tienes dudas, lo mejor es coger la flauta y probar a colocar los dedos.

Tu aire

Cada flauta pide un aire distinto. Las graves necesitan más volumen de aire y un soplo lento y sostenido. Las agudas piden menos aire y algo más de presión al soplar. En la flauta doble el aire se reparte entre dos canales, así que también necesita algo más, lo cual se hace más evidente a medida que la flauta es más larga. Ninguna es mejor que otra. Se trata de que encaje con tu forma de respirar y seas capaz de gestionar bien el aire que insuflas en su interior. Aunque, también para eso, la flauta puede ser una buena maestra para conectar con tu respiración, con tu aliento.

Tu voz

Si te gusta cantar o tararear mientras tocas, o alternar la voz y la flauta, busca una tonalidad cercana a tu registro.

Tu experiencia musical

No hace falta saber música para tocar la flauta nativa. Aun así, el número de agujeros cambia un poco la experiencia:

  • 5 agujeros: su escala básica es la pentatónica menor, una escala de cinco notas en la que casi cualquier combinación suena bien. Es muy fácil empezar a improvisar sin miedo a desentonar. Con digitaciones cruzadas (combinaciones de dedos menos evidentes) también se pueden sacar otras notas, pero solo aparecen si las buscas. En Alpa Kamaska solemos hacer de 5 agujeros las flautas agudas.
  • 6 agujeros: añade notas que se salen de la pentatónica. Eso abre más posibilidades, pero también más ocasiones de que una nota no encaje, y se aprovecha mejor con algo de base musical. La buena noticia es que, si mantienes un agujero tapado todo el rato (con el dedo o atando una tira de cuero que lo cubra), tocas la misma pentatónica que en una de 5. Así puedes empezar de forma sencilla e ir sumando notas cuando te apetezca. Las de 6 agujeros las solemos hacer en tonalidades medias y graves.

A nosotros nos gustan especialmente las de 6 agujeros, porque contienen a la de 5 y te dejan crecer con ella, si bien es cierto que en muchos casos la mayor parte del tiempo tocamos melodías puramente pentatónicas que son reproducibles en una flauta con 5 agujeros. Además solemos optimizar las flautas para que reproduzcan todas las notas que nos permita su diseño por lo que la mayoría de nuestras flautas tanto de 5 como de 6 agujeros son capaces de reproducir notas cromáticas añadidas a la escala pentatónica. Esto no quiere decir que nuestras flautas sean cromáticas, pero sí que, por lo general, podemos hacer sonar varias notas que están fuera de la escala pentatónica de manera afinada. Más adelante dedicaremos un artículo a las notas, escalas y los modos de la flauta nativa.

Para qué la quieres

 

El siguiente paso es pensar en el uso que le vas a dar. Te dejamos algunas orientaciones desde nuestra experiencia. Tómalas como una guía, no como una regla: hay quien se enamora de una flauta grave como primera flauta, y está perfecto.

  • Para todo o primera flauta: si buscas una flauta para acompañarte en casa, en la naturaleza o en un círculo, y aún no sabes hacia dónde te llevará, lo más equilibrado suele ser una flauta media, simple y de 6 agujeros. Es cómoda, versátil y te deja crecer. Si tienes las manos pequeñas, una aguda de 5 agujeros puede ser un comienzo más cómodo.
  • Viaje: si la vas a llevar en la mochila, el tamaño y el peso cuentan. Una flauta aguda, o una media de las más agudas, simple, es más fácil de transportar. Un acabado resistente también ayuda a que aguante mejor el trajín del viaje. También cabe señalar que en una flauta pensada para ser fácilmente transportable si el tótem o pájaro tiene una forma aplanada facilitará en gran medida su transporte ya que en ocasiones los tótems más complejos o altos pueden ser más voluminosos y frágiles.
  • Baño de sonido: aquí suele interesar un sonido profundo y envolvente, así que encajan bien las graves o las medias más graves. La flauta doble, con su nota de fondo constante, suma mucho en este contexto. Eso sí, las graves piden mayor tamaño de la mano y más aire, como vimos en el apartado anterior.
  • Tocar con otros: si vas a tocar en grupo, con guitarra, cuencos u otras flautas, lo más práctico es una flauta media afinada a 440 Hz, en una tonalidad que encaje con la del grupo. La de 6 agujeros te da más notas para acompañar.

La flauta

Material

Madera

La madera dota a la flauta de un sonido cálido, orgánico y con presencia, y aporta diferentes matices según el tipo de madera con la que esté fabricada. Hablando en términos muy generales, podemos decir que dos flautas idénticas en construcción, una de madera densa y otra de madera menos densa, tenderán a sonar algo distintas: la de madera densa tendrá un sonido algo más definido y proyectado, mientras que la de madera menos densa tendrá un sonido algo más “difuminado” y vibrante. Este ejemplo, claro en la teoría, se ve influido en la práctica por multitud de factores relacionados con los parámetros constructivos y la geometría de la flauta, que en muchas ocasiones resultan más determinantes si cabe que el tipo de madera con la que esté construida.

En Alpa Kamaska solemos trabajar con padauk, utile y tatajuba, aunque no nos cerramos a ellas y nos gusta experimentar con otras maderas.

  • A favor: sonido cálido y con presencia, cada pieza es única en color y veta, absorbe algo de la humedad del aliento y, si se estropea el acabado, se puede renovar o reparar.
  • En contra: es sensible a los cambios bruscos de humedad y temperatura, necesita algo de cuidado y suele ser más pesada y más cara que el bambú o el plástico.

Bambú

Es otro de los materiales más extendidos en la construcción de flautas nativas. Suelen ser flautas más ligeras que sus homólogas de madera. El cuerpo del bambú consta de nudos y entrenudos huecos y casi cilíndricos, lo cual facilita en gran medida el proceso de construcción, ya que se puede aprovechar uno de los nudos como separación entre las dos cámaras, y el hueco entre nudos, que ya viene dado de forma natural, como cuerpo de la flauta. Esto puede suponer una ventaja en la construcción, ya que ahorra parte del trabajo, aunque exige otras maneras de proceder.

En cuanto a su sonido, las flautas de bambú tienen un timbre característico, que se da por la combinación del material en sí y, en mayor medida, de cómo es la flauta por dentro, ya que suelen presentar una sección más irregular en cuanto a su redondez, además de conservar restos de los nudos, lo que hace más evidente el aire como parte de la nota. Es un sonido muy orgánico, casi “arenoso”, y con algo menos de cuerpo y presencia que las flautas de madera. Esto no quiere decir, en absoluto, que suenen menos o peor. Simplemente tienen un timbre característico que a nosotros personalmente nos gusta mucho, aunque no solamos utilizar este material por motivos de disponibilidad.

  • A favor: es ligera, tiene un timbre muy orgánico y es un material renovable de crecimiento rápido.
  • En contra: tiende a agrietarse con los cambios de humedad, su interior irregular hace más difícil afinarla con precisión y cada caña es distinta, así que hay menos uniformidad entre flautas.

Materiales plásticos

También existen flautas de plástico, ya sea de tubo de PVC o impresas en 3D. Son económicas, ligeras y no les afecta la humedad, lo que las hace prácticas para empezar, para viajar o para niños. Su sonido suele ser más limpio y brillante, y algo menos cálido que el de la madera. Como inconvenientes, el plástico no absorbe nada de la humedad del aliento, así que el canal se moja antes, y algunos plásticos se deforman con el calor, por ejemplo dentro de un coche al sol.

  • A favor: es económica, ligera, resistente a los golpes, no le afecta la humedad y se lava con facilidad. Impresas en 3D, además, dos flautas del mismo diseño salen prácticamente iguales.
  • En contra: el canal se moja antes, algunos plásticos se deforman con el calor, su sonido es menos cálido, el tacto es menos agradable y es plástico, con el impacto ambiental que eso supone.

Simple o doble

  • Simple: un solo canal de aire y una sola voz. Es el diseño más tradicional y el más sencillo para empezar.
  • Doble: dos cámaras que suenan a la vez. Una toca la melodía y la otra mantiene una nota de fondo constante, el dron. El sonido es más rico y envolvente, pero pide algo más de aire y un poco de práctica.

Si es tu primera flauta, solemos recomendar empezar por una simple. Aun así, la doble puede ser una buena primera flauta si te atrae especialmente para baños de sonido o meditación.

  • Simple, a favor: es más fácil de tocar, más ligera y más económica.
  • Simple, en contra: una sola voz, sin acompañamiento de fondo.
  • Doble, a favor: sonido más rico y envolvente, con un dron que te acompaña mientras tocas.
  • Doble, en contra: pide más aire y más práctica, y suele ser más pesada y más cara.

¿440 o 432 Hz?

La mayoría de instrumentos actuales toman como referencia el La a 440 Hz, y así afinamos nuestras flautas. Algunas personas prefieren la referencia de 432 Hz. Una flauta a 432 suena un poco más baja (casi un tercio de semitono), así que funciona bien sola o con instrumentos afinados igual, pero no encajará con guitarras, pianos u otras flautas a 440. Si te interesa una a 432, cuéntanoslo y lo valoramos. Hablaremos de esta diferencia con más calma en un artículo propio.

Acabados

El acabado protege la madera de la humedad del aliento, del sudor de las manos y del uso diario. También cambia el tacto y el aspecto de la flauta. Su efecto sobre el sonido es pequeño: donde de verdad se nota es en la protección y en el cuidado que necesita la flauta con el tiempo.

Los acabados más comunes

  • Sin acabado: la madera desnuda. Es lo más natural y el tacto es muy agradable, pero queda expuesta a la humedad y a la suciedad, y la madera se mueve más.
  • Aceites secantes (linaza, tung): penetran en la madera y se endurecen con el aire. Dan un aspecto natural y son fáciles de renovar, aunque tardan en curar y protegen poco frente al agua.
  • Aceite mineral (vaselina): no se seca ni se pone rancio y es muy fácil de aplicar. A cambio, protege poco y hay que repetirlo a menudo.
  • Ceras (de abeja, de carnauba): dejan un tacto suave y un brillo satinado. Protegen poco por sí solas y se desgastan con el uso, por eso suelen combinarse con otros acabados.
  • Mezclas de aceite y cera (bálsamos): reúnen lo mejor de ambos: el aceite nutre y la cera sella un poco la superficie. Son fáciles de renovar en casa, pero su protección es moderada.
  • Goma laca: una resina natural que se disuelve en alcohol y se aplica en capas finas. Seca rápido, da un tono cálido y se repara con facilidad, pero no le sientan bien el alcohol, el calor ni el agua prolongada.
  • Barnices y lacas (poliuretano, nitrocelulosa, barnices al agua): forman una película dura sobre la madera. Protegen muy bien y apenas necesitan mantenimiento, pero el tacto es menos natural y, si se dañan, la reparación es más laboriosa.

Los que usamos nosotros

No existe un acabado perfecto: cada uno es un equilibrio entre protección, tacto y mantenimiento. Por eso trabajamos con tres, según la flauta. Por dentro, las cámaras llevan varias capas de goma laca con cera encima, y el canal de aire solo goma laca. Por fuera, cada flauta lleva uno de estos acabados:

  • Bálsamo casero: lo preparamos nosotros con aceite de vaselina, cera de abeja y cera de carnauba. El aceite nutre la madera y las ceras le dan un tacto sedoso y algo de protección.
    • A favor: realza la veta, el tacto es muy agradable y tú mismo puedes renovarlo en casa con un paño.
    • En contra: protege menos que la goma laca o el barniz y hay que reaplicarlo de vez en cuando.
  • Goma laca: una resina natural que segrega un pequeño insecto, la cochinilla de la laca, y que disolvemos en alcohol. La aplicamos en muchas capas finas, que forman una película fina y cálida.
    • A favor: es natural, deja un tono cálido, protege más que un aceite y se puede reparar añadiendo nuevas capas.
    • En contra: es sensible al alcohol, al calor y al agua prolongada. En nuestra experiencia, además, se desgasta antes en la embocadura, la zona que está en contacto con los labios.
  • Barniz de poliuretano: un barniz sintético que aplicamos a pistola y que forma una capa dura y brillante.
    • A favor: es el que más protege frente a la humedad, los golpes y el roce, y apenas necesita mantenimiento. Es buena opción para viajes o para un uso intenso.
    • En contra: el tacto es menos natural y, si se raya o se golpea, repararlo es más laborioso.

Una aclaración: todavía no llevamos tantos años haciendo flautas como para saber si la goma laca y la cera del interior duran toda la vida de la flauta o si con el tiempo habrá que renovarlas. Lo iremos contando a medida que lo aprendamos.

Si quieres saber cómo cuidar tu flauta y su acabado en el día a día, te lo contamos en nuestro artículo sobre los cuidados de la flauta nativa americana.

Antes de decidir

El pájaro

Sobre la flauta verás una pieza atada con una tira de cuero: el pájaro, también llamado bloque, tótem o fetiche. No es solo decorativo. Ayuda a dirigir el aire hacia el filo donde nace el sonido, y su posición influye en cómo suena la flauta.

Por eso conviene saber que, si se mueve o se afloja la atadura, la flauta puede dejar de sonar bien o sonar con mucho aire. No es una avería: casi siempre basta con volver a colocarlo en su sitio. Cuando elijas tu flauta, pide que te enseñen cómo va colocado. Te ahorrará más de un susto.

Escúchala

Cada flauta artesanal es única. Aunque dos flautas tengan la misma tonalidad y la misma madera, no suenan exactamente igual. Por eso, siempre que puedas, escúchala antes de elegir: en persona, en uno de nuestros talleres o con un audio o vídeo de esa flauta en concreto, no de un modelo genérico.

Esta es una de las diferencias entre una flauta artesanal y una fabricada en serie, un tema al que dedicaremos un artículo propio.

¿Y el precio?

Es normal encontrar bastante diferencia de precio entre unas flautas y otras. Sin entrar en cifras, esto es lo que más influye:

  • Material: las de madera suelen ser más caras que las de bambú o plástico, por el material y por el trabajo que llevan.
  • Detalles y trabajo extra: los detalles decorativos o las maderas intercaladas requieren más horas de trabajo y encarecen la flauta.
  • Simple o doble: una flauta doble lleva bastante más trabajo que una simple, y eso se nota en el precio.
  • Acabado: algunos acabados necesitan más capas, más tiempo de secado o más pasos que otros.
  • Hecha a mano o en serie: una flauta artesanal se construye, se ajusta y se afina una a una, y eso lleva su tiempo.

Más que fijarte solo en el precio, piensa en el uso que le vas a dar y en lo que te transmite la flauta cuando la tocas.

A modo de resumen

Antes de decidir, repasa esta lista rápida:

  • Uso: para qué la quieres.
  • Tu cuerpo: tus manos, tu aire y tu voz.
  • Tu experiencia: 5 o 6 agujeros.
  • Tonalidad: grave, media o aguda.
  • Tipo: simple o doble.
  • Material y acabado: madera, bambú o plástico, y cómo está protegida.
  • Afinación: 440 o 432 Hz.
  • Escúchala: siempre que puedas, antes de elegir.

No hace falta acertar con todo a la primera. Si es tu primera flauta, una media, simple, de 6 agujeros y afinada a 440 Hz suele ser un punto de partida muy equilibrado. Si tienes las manos pequeñas o buscas algo fácil de llevar, una aguda de 5 agujeros es una puerta de entrada igual de buena.

Más que buscar «la mejor flauta», te invitamos a buscar la que se ajuste a ti, a tu forma de tocar y al camino que quieres recorrer con ella.

Preguntas frecuentes sobre cómo elegir tu flauta nativa americana

Desde nuestra experiencia, una flauta media (entre Fa4 y La4), simple, de 6 agujeros y afinada a 440 Hz. Es cómoda, versátil y te deja crecer. Con manos pequeñas, una aguda de 5 agujeros suele resultar más cómoda.

La de 5 agujeros toca la escala pentatónica menor, en la que casi cualquier combinación suena bien, así que es muy fácil empezar a improvisar. La de 6 añade notas fuera de la pentatónica. Si mantienes un agujero tapado, tocas lo mismo que en una de 5 y puedes ir sumando notas cuando te apetezca.

La simple tiene una sola voz y es la más sencilla para empezar. La doble tiene dos cámaras que suenan a la vez: una toca la melodía y la otra mantiene una nota de fondo constante, el dron. Suena más envolvente, pero pide algo más de aire y de práctica.

No. Es un instrumento de ejecución intuitiva que invita a improvisar desde el primer momento, sobre todo las flautas de 5 agujeros.

Suelen encajar las flautas graves o las medias más graves, por su sonido profundo y envolvente. La flauta doble, con su nota de fondo constante, suma mucho en este contexto. Ten en cuenta que las graves piden manos más grandes y más aire.

Afinamos nuestras flautas a 440 Hz, la referencia de la mayoría de instrumentos actuales, para que puedas tocar con guitarras, pianos u otras flautas. Si te interesa una a 432 Hz, cuéntanoslo y lo valoramos.

¿Tienes dudas sobre qué flauta encaja mejor contigo? En Alpa Kamaska hacemos flautas nativas americanas artesanales, una a una, y también resolvemos encargos personalizados. Escríbenos y te ayudamos a encontrar la tuya.

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