Cómo elegir tu tambor chamánico

Tres tambores chamánicos diferentes, colocados uno al lado del otro, con distintos tamaños y tipos de piel

Elegir un tambor no es solo elegir un objeto. Es elegir un compañero de camino: algo que te va a acompañar en tus ceremonias, tus viajes, tus momentos de silencio o tus encuentros con otros. En ocasiones elegir el tamaño y el tipo de piel puede ser complicado, por eso, antes de encontrar un tambor adecuado para ti, merece la pena pararse a pensar qué uso le vamos a dar al tambor.

Tipo de uso

Desde nuestra experiencia podemos organizar los tipos de uso más común en las siguientes categorías:

 

Tambor “Standard”: La mayoría de las personas que quieren un tambor no le dan un solo uso concreto sino que lo utilizan en multitud de situaciones diferentes, tocar para uno mismo, tocar en la naturaleza, tocar con otros en grupos de tambor, cantos, ceremonias, ambientes relajantes o terapéuticos etc. Buscan un compañero fiable y versátil que puedan llevar a todas partes y que se desenvuelva bien en multitud de situaciones diferentes. En estos casos nosotros solemos recomendar tambores de tamaño medio construidos en piel de cabra o búfalo, ya que nos parece un buen compromiso entre tamaño manejable, que facilita el transporte, peso contenido, que reduce la fatiga al tocar durante un largo rato y sonido equilibrado con suficiente profundidad y potencia para la mayoría de situaciones.

 

Tambor de Viaje: Para quienes les gusta llevar su tambor a todas partes, el peso y el tamaño pasan a ser lo más importante. Ha de caber bien en una funda o mochila para poder llevarlo contigo en toda clase de viajes, incluidos los trayectos en avión. Por ello solemos recomendar tambores pequeños, de piel de cabra de un grosor medio, a fin de dar prioridad a la portabilidad sin por ello renunciar a un buen sonido.

 

Tambor para baño de sonido o sonoterapia: Aquí el tambor deja de tocarse para uno mismo y se convierte en una fuente de sonido pensada para que otras personas se tumben, cierren los ojos y se dejen llevar. Interesa un sonido rico en armónicos, que se sostenga en el tiempo y envuelva el espacio. El tamaño es un factor importante aquí ya que a diámetros más grandes suelen mover más volumen de aire y maximizan las vibraciones que transmite el tambor al proyectar su sonido sobre el cuerpo de una persona.

 

Tambor para temazcal: Según nuestra experiencia, ningún tambor hecho con piel natural puede soportar indefinidamente las condiciones del interior del temazcal sin ver afectado su sonido, esto es debido a las condiciones “extremas” de calor y humedad, ya que la piel, al ser un material orgánico, absorbe la humedad y acaba por destensarse. Por ello, en este tipo de tambores, debemos tratar de ralentizar en la medida de lo posible el destensado utilizando pieles lo más gruesas posible, montadas con la mayor tensión posible sobre un bastidor mediano-pequeño. De esta manera conseguimos tambores que suelen aguantar bien varias puertas sin salir a secarlos junto al fuego, pero en algún momento, inevitablemente, necesitarán salir cerca del fuego para secarse y poder continuar tocándolos. Además los ciclos continuos de tensado y destensado tienden a reducir la tensión del tambor con el tiempo por lo que lo normal es que cada vez el tambor aguante menos tiempo tenso dentro del temazcal. Es por ello que a veces conviene tener un tambor específico para usar dentro del temazcal, que sepamos que va a ser sometido a un uso muy exigente y que con el tiempo habrá que rehacer. Otra opción válida es tener un tambor hecho de material sintético que no varíe con la humedad. Trataremos este tema más en detalle en un futuro artículo sobre el tambor en los temazcales.

Una vez tenemos claro el uso que le vamos a dar, podemos empezar a pensar en el sonido que queremos conseguir. Para ello es importante tener en cuenta los factores que afectan al tono y al timbre del tambor.

Tensión, grosor y tamaño

El tono de un tambor no depende de un solo factor: depende de cómo se combinan la tensión de la piel, su grosor y el diámetro del bastidor. Cuanta más tensión le damos a la piel, más agudo suena. Pero, con la misma tensión, una piel más gruesa (más masa por cada centímetro de piel) siempre suena más grave que una fina, y un bastidor más grande también suena más grave que uno pequeño. El grosor y el tamaño no actúan solo a través de la tensión: influyen de forma directa en cómo vibra la piel.

Por eso en Alpa Kamaska pensamos siempre en los tres factores juntos a la hora de construir cada tambor. No basta con tensar más o menos: la piel y el tamaño que elijamos condicionan, desde el principio, qué tono es posible conseguir.

Tipo de piel

Tambores hechos con piel de cabra

Existen multitud de pieles aptas para usar en la construcción de tambores y cada una suele generar un timbre o “color” característico, hemos de ser conscientes de que incluso en animales de la misma especie, no existen dos pieles iguales, ya que es un material 100% orgánico y puede ser muy variable en cuanto a su grosor, homogeneidad, estética etc.  En Alpa Kamaska solemos trabajar principalmente con diferentes tipos de piel de cabra y de búfalo. Eligiendo la pieza en concreto según el tipo de tambor que queramos conseguir. Algunos de los factores relacionados con la piel que deberemos tener en cuenta son:

Grosor:

 

 Gruesa: En general da un sonido más grave y contenido, y suele aguantar mejor un uso intenso. A cambio, responde algo más despacio al tacto.

 

Media: Es el punto de equilibrio entre cuerpo y proyección: combina buena respuesta con un sonido bien definido. Es la opción que más solemos recomendar para un tambor versátil.

 

Fina: Responde con más rapidez y sensibilidad, dando sonidos más agudos y brillantes. Es más delicada, así que conviene cuidarla más frente a golpes o cambios bruscos de humedad

Animal de origen:

 

El tipo de piel no solo influye en el tono, como hemos visto en el apartado anterior. También marca el timbre: el “color” caracte

rístico del sonido de cada tambor. Cada animal tiene una piel con una estructura de fibra de colágeno distinta, más o menos densa y compacta, y eso hace que vibre y amortigüe de forma diferente más allá de su grosor o tensión. Con la experiencia esto se nota a simple oído: quien ha tocado o construido varios tambores suele reconocer si un tambor “suena a cabra” o “suena a búfalo” incluso sin mirar qué piel lleva.

 

Cabra: Es una de las pieles más utilizadas en los tambores chamánicos. Tiende a resaltar más los agudos, y los armónicos. Dentro de la piel de cabra podemos encontrar diferentes grosores, que imprimirán el carácter al tambor. También podemos trabajarla con pelo. Este actúa como un filtro natural de frecuencias agudas y equilibra la ecualización del tambor, pero también resta un poco de vibración. En general podemos decir que el pelo “redondea” un poco el sonido del tambor y lo dota de algo más de profundidad.

 

Búfalo: Es una piel por lo general más gruesa y resistente, aunque también podemos encontrarla fina. Suele producir un sonido que podríamos definir como “redondo”. Aguanta bien el uso intenso, aunque suele responder algo menos rápido que la piel de cabra. Suele ser más complicada de trabajar, factor a tener en cuenta si vas a hacer el tambor por tu cuenta o en uno de nuestros talleres.

Otra de las cosas a tener en cuenta es la estética de la piel. En los tambores de búfalo suele ser piel translucida con un tono amarillento. Pese a que puede haber variaciones, por lo general la estética de un tambor de piel de fúfalo es más homogénea. Sin embargo, los tambores de cabra pueden variar más entre ellos ya que la piel de la cabra puede presentar diferentes patrones de manchas o rayados y dotar al tambor de una apariencia estética única.

Como mencionamos antes, hay multitud de pieles aptas para construir un tambor: vaca, caballo, venado, camello etc así como de membranas sintéticas. Pese a que en ocasiones hemos experimentado con este tipo de pieles, con buenos resultados, nosotros nos centramos más en pieles de cabra y búfalo que nos parecen lo suficientemente versátiles y disponibles para la mayoría de actividades que desarrollamos. Por ello no ahondamos en el resto de pieles en este artículo.

 

Tamaño del Bastidor

Pequeño (<35 cm): Diámetros reducidos, pensados para viajar o para un uso más personal. Pesan poco y son fáciles de sostener durante ratos largos.

Mediano (35 cm – 45 cm): El tamaño más equilibrado, tanto para tocar en solitario como para participar en grupos de tambor. Es el que solemos recomendar como primer tambor o como tambor “Standard”.

Grande (45 cm – 60 cm): Mayor proyección y presencia sonora, pensado para espacios amplios, círculos de tambor o baños de sonido, donde interesa que el sonido llene el espacio. La manejabilidad se reduce con el aumento de tamaño a la vez que puede aumentar la fatiga al sostenerlo durante largo tiempo. Por ello es importante valorar bien el uso que le vamos a dar antes de decidir un tamaño dentro de este rango.

Muy grande (60 cm – 70 cm): Reservado para usos muy concretos donde interesa proyectar la vibración. Cuando se toca un tambor de estos tamaños cerca de ti, sientes cómo vibra todo el cuerpo. Es una gran experiencia para la persona que lo recibe, pero más difícil de manejar para la persona que sostiene el tambor.

Forma:

Bastidores para tambor chamanico Alpa Kamaska, Poligonales y redondos.

Redondos: Es la forma más tradicional y la más habitual en los tambores chamánicos. El aro circular reparte la tensión de la piel de manera uniforme por todo el borde, lo que favorece un sonido más homogéneo. En Alpa Kamaska fabricamos aros redondos utilizando contrachapado, pero lo normal es que utilicemos madera maciza de abeto en un polígono de 18 lados (puede variar según el tamaño), lo que nos daría un aro poligonal que luego lijamos y “redondeamos” consiguiendo una forma y comportamiento final similar a la redonda, pero a base de ser un polígono de muchos lados.

Poligonales: Aro con varios lados rectos (hexagonal, octogonal…) en lugar de curvo. Cambia la estética del tambor y también, en cierta medida, su comportamiento acústico, aunque es una construcción menos habitual, produce una estética y un simbolismo que puede ser deseable para mucha gente, y su comportamiento no es sustancialmente diferente, por lo menos desde un punto de vista práctico y de sonido.

Tipo de Montaje:

Tejido tradicional con tira de piel, parte trasera de tambor Alpa Kamaska
Tejido con cuerda, parte trasera de tambor de búfalo Alpa Kamaska
Tensores en tejido trasero de tambor chamánico Alpa Kamaska

Tejido: El método más tradicional: la piel se tensa en mojado sobre el aro y se entrelaza de un lado a otro por el reverso del tambor utilizando para ello dos métodos. O bien se usa tira hecha generalmente de la misma piel que se usa para hacer el parche del tambor (método más tradicional), o bien usamos cuerda.

Con Tensores: La piel se monta sobre un aro metálico sobre el que se realiza el tejido insertando piezas de madera o cuero que pueden desplazarse a lo largo de la cuerda tensándola. Es más complejo de fabricar y añade algo de peso al conjunto, pero ofrece la posibilidad de aumentar o disminuir la tensión de la piel y por lo tanto regular algo el tono del tambor.

Con recámara: Es, en esencia, un tambor tejido con cuerda con la peculiaridad de que además colocamos una recámara entre la cara exterior del aro y la piel, cuya válvula para el inflado atraviesa el bastidor y queda por la parte interna. Permite introducir aire con un hinchador tipo bicicleta, lo que aumenta sutilmente el diámetro efectivo del tambor y tensa la piel. Solemos utilizarlo en tambores grandes o muy grandes, que son más sensibles a los cambios de tensión y más difíciles de tensar de forma uniforme solo con cuerda. La recámara reparte la presión por todo el perímetro y permite reajustar después sin deshacer el tejido.

En resumen:

Todos estos factores no son independientes los unos de los otros: el tipo de piel, el tamaño, la forma y el tipo de montaje que elijas determinan juntos cómo se comporta el tensado del tambor, es decir, cómo suena y cómo responde al tacto. Por eso, más que buscar el mejor tambor, te invitamos a buscar el tuyo: el que se ajusta a cómo lo vas a usar y al camino que quieres recorrer con él.

¿Tienes dudas sobre qué tambor encaja mejor contigo? En Alpa Kamaska hacemos tambores artesanales, uno a uno, y también resolvemos encargos personalizados. Escríbenos y te ayudamos a encontrar el tuyo.

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